Heroica emasculación
Acabo de ver una peli con Olga. La ha elegido ella. El tráiler era bastante inocuo. La estructura tópica. Distopía de drama y suspense con tintes (es un decir) ideológicos.
La película en cuestión, Don´t worry, darling (Olivia Wilde, 2022), es mala. Pero no a nivel técnico. Intentaré explicar mi punto de vista.
SPOILER ALERT! Detalles de la trama en este post.
Habla un señor. Que nadie espere un punto de vista lejos de la decrépita y reaccionaria visión de un señor. Aún podemos hablar, aunque seamos cada vez más impopulares. Algo es algo.
Las modas son un cáncer, y ahora está de moda ser feminista. Pero no sólo serlo o decir serlo, sino promocionarlo, exagerarlo. Llenar de drama e ideologizar cada simple detalle de la vida cotidiana, la economía, el pensamiento (crítico o no) y en especial, la cultura. Por desgracia, la emoción basta para poner en la urna del día a día tu voto con violencia.
El discurso de hoy dicta que la mujer está oprimida. Hoy, cuando hay más paridad de la que ha habido jamás en la historia, llegando a rozar el ridículo y el escándalo, cuando se pretende equiparar la seguridad o competencia de una mujer para trabajos en los que deliberadamente se sabe que puede suponer un riesgo (estadísticamente, los hombres sufren más accidentes laborales, etc.).
No quiero extenderme en eso. Hablemos de la película. Años 50. Se elige una época en la que la imagen de la mujer occidental, conservadora (estadounidense), ama de casa, servidora (casi esclava) de su marido, está recluida en el hogar, adoctrinada y oprimida. La palabra clave aquí es oprimida. 72 años atrás, nutridos de más cambios que gran parte del tiempo anterior, a nivel sociológico, técnico, político, etc. Pero eso, dejémoslo de momento.
Todo gira en torno a la idea de que la mujer sirve al hombre, que tiene un propósito reproductivo que no se puede eludir y que ella debe abrazar, sin reparos.
Algo que me ha llamado la atención es la similitud estética de los dos colectivos (hombre/mujer, abiertamente opuestos) con grupos de insectos que funcionan como una unidad. Los ejemplos son abundantes. El retrato kafkiano que deliberadamente se hace en la película de ellos, con todas las connotaciones que conlleva, es preocupante. Todo no es sólo querer encajar en la sociedad.
Casi durante toda la película, vemos cómo hombres y mujeres interactúan muy poco. Suele ser más bien con su colectivo, salvo los dos protagonistas. Los hombres dejan el hogar para trabajar sincronizados en su automóvil y las mujeres, además de en las tareas del hogar, bailan al unísono y se mueven como una sola. Como en una colmena.
La opresión se va revelando cada vez más oscura y perversa. La conspiración para oprimir a las mujeres. La acción sucede en el desierto, aislada del mundo real (donde la mujer ya se equipara al hombre). Hay que desengañar a las mujeres que todavía viven oprimidas. Aumentar el colectivo. Crear más adeptos. Todas las sectas lo necesitan.
Los coros de fondo son mujeres, a nivel musical. En general, consisten en un gemido que proyecta la ansiedad y angustia de la protagonista, hasta llegar al clímax. Subrayo la similitud del zumbido de fondo con el de los bichos. Me ha llamado mucho la atención. Me pareció lo más inquietante.
El problema que tengo con cualquier ideología es que no se equipara a la realidad. Que es fanatismo, pues intenta amoldar la realidad a su medida y siempre (siempre) fracasa, pero a un alto precio.
La protagonista desconfía del líder de la secta, un hombre. Vemos una versión muy desmejorada de las distopías clásicas (1984, THX 1138) y cómo éste adoctrina a las mujeres en sus casas, a través de lo que parece ser una televisión o radio. "One more day..."
La protagonista se desmarca del colectivo oprimido y empieza a tener visiones y detectar errores en Matrix, como el suicidio de una mujer en la comuna. Todas resultan estar al final ahí por motivos distintos. Unas, por voluntad propia y otras a la fuerza. Como la protagonista.
Esta rompedora de cadenas pronto empieza a desafiar a los hombres opresores, empezando por el líder, un grotesco Chris Pine. Queriendo liberarse ella, genera una revolución. Un nuevo despertar.
Dejemos a un lado toda la parafernalia de un mundo paralelo, creado, ficticio que se debe mantener por la opresión, una especie de campo de concentración/explotación o prisión (dentro puede haber lo que quieras: discapacitados, negros, homosexuales, judíos o cualquier minoría oprimida, pero en este caso son mujeres, la mitad de la población...)
Esta monstruosa injusticia se sostiene por la cavernícola y violenta ambición del hombre, que desea aprovecharse de la mujer, explotándola para su beneficio y recreándose en un éxito profesional y personal ficticio (esto lo vemos más hacia el final). En realidad, los hombres son unos acomplejados.
A parte de caricaturizar y victimizar a todas las mujeres (a pesar de que, hay que decirlo, todos los actores y, sobre todo, actrices son extraordinariamente atractivos), no encontramos, prácticamente en ningún momento persecuciones o ataques de mujeres contra mujeres. Dejemos de creer en casualidades políticas.
El hombre, sobre todo el hombre real, es retratado como un anexo de la historia. Un obstáculo que superar (o sacrificar), ya que su tiempo ha pasado. No se puede hacer nada por él. Su violencia es incontrolable. Hacia el final, parece que el hombre protagonista, muerto en la vida real, ayuda a la mujer a terminar de convencerse de su necesidad de liberarse. De salir de la ficción.
Otra cosa que no llevé muy bien son los hombres vestidos de rojo (la sangre? la menstruación? la biología?) que la persiguen, prácticamente despersonalizados y con una actitud absolutamente violenta, coercitiva, como una especie de unidad especial antirebelión.
No creo que esto vaya a cambiar nada. Sólo lo he escrito por desquite personal. La tendencia seguirá siendo la misma y se acentuará. Veremos a qué abismo nos lleva. Sinceramente, espero que no nos lleve a dos mil años de opresión femenina vengativa, resentida y absurda, impropia de no sé qué superioridad moral de la mujer.
En general, el pensamiento de masa es violento, fanático, sea cual sea su forma y la excusa que tome para popularizarse y extenderse. Igual que un virus. No es posible el pensamiento crítico y la ideología, a la vez, ya que estos se oponen.
Este tipo de películas no ayudan a empoderar a la mujer. Reducen a un vergonzoso espectáculo la caricatura de una mujer que no existe hoy, en el mundo desarrollado. Envenena la relación natural que existe entre hombre y mujer, negando y condenando las diferencias que nos unen (sexo significa sección, parte).
Son malos tiempos para hablar libremente contra el discurso hegemónico. No espero apoyos. Al menos, he intentado quitarme un peso de encima. Durante bastante tiempo, la avalancha de películas como esta, predigo que será atroz.
Más pronto que tarde, reformularán el mito hesiódico de Urano y Cronos, y nos contarán que el hijo de Gea era, en realidad, una mujer.






Comentarios
Publicar un comentario