Protector
Antes de cumplir los 10 años había oído hablar de El guardaespaldas . Era una película icónica en los 90, como Pretty woman u otras por el estilo. Ahora, con internet todo es menos misterioso. Al menos, debería serlo. Cuando la vi me gustó mucho. El personaje de Farmer me pareció magnético. Su seriedad, frialdad y diligencia. En un universo regido por la apariencia, el desorden superficial y la estupidez, él cumple el rol de héroe discreto, muy eficaz, sin afán de gloria o reconocimiento y, sobre todo, sereno. Es el poder del cine. Uno llega a creer lo imposible a través de él, como en el arte, en general. La vida no es tan romántica. Por eso nos rodean esas alabanzas, esas apologías a la idealización de los sentimientos. Esos ritos fraudulentos que nos demuestran que la infancia, en realidad, no termina. Sólo se hace más sofisticada. Precisamente, meditaba hoy sobre la pureza de mi voluntad. Quizá sea cierto que mi voluntad no sea pura, sino sólo un reflejo de mis sentimientos c...